Un espejo llamado mundo

ley espejo

Todos hemos escuchado cosas sobre la ley espejo, pero pocas veces la hemos aplicado en nuestra vida. Personalmente yo trato de hacerlo, y en mis experiencias he descubierto muchas cosas de mí que antes desconocía.

Para empezar a entender en qué consiste la práctica de la ley espejo, tenemos que tener muy claro que todo lo que nos rodea está fuertemente vinculado con nuestro interior. El mundo y lo que vemos se puede interpretar como una enorme pantalla de cine donde poder acceder a tu subconsciente, esa parte oculta de la conciencia que somos incapaces de advertir, pero que sabemos que existe. (Si queréis más información sobre el subconsciente, podéis leer a Simon Freud o a Jung).

Al estar oculta, solo podemos acceder a ella haciéndola consciente. Y para hacerla consciente nos tenemos que servir de las personas que nos rodean. Sí, todos ellos son nuestros espejos y sin su ayuda no podríamos sacar a la luz las heridas enquistadas que perduran en nuestro interior. Así que desde ahora no existen enemigos, ni personas bordes, ni orgullosas. Ahora solo existen los maestros. ¡Y los hay de todo tipo! Están los maestros de la paciencia, que te enseñan el valor de la misma. También existen los maestros de la hipocresía, los maestros del engaño, de la indiferencia, de la culpabilidad… Le podemos poner muchos nombres, siempre dependiendo de lo que nos quieran enseñar de nosotros mismos.

Para que se entienda bien por qué se dice que el exterior en un reflejo de nuestra condición interior, voy a poner un par de ejemplos:

1.-Todos sabemos que el mundo vegetal crece en un entorno favorable e ideal para su crecimiento, por lo que nunca encontraremos un rosal en medio de un desierto. Así pues, el exterior está relacionado con el interior de ese ser vivo.

Otro ejemplo puede ser:

2.-Un niño pequeño que cree que las brujas y los monstruos pueden esconderse dentro de un armario o debajo de su cama. Para un adulto  esa posibilidad no forma parte de sus creencias, por consiguiente no existen. Pero para un niño que todavía cree que existen, sí. Y en su interior vive como realidad la posibilidad de que en cualquier momento se le pueda aparecer.

Igualmente ocurre con cualquier cosa que creamos. Todos vemos en la pantalla del mundo aquello que no dudamos que existe.

Ahora abordaremos una cuestión que puede resultar más incómoda. Cuando decimos que todas las creencias se reflejan en el exterior, es porque primero tiene que estar en la mente, que es la causa, para verse en la pantalla del mundo, que es el efecto. Y esta ley espejo afecta a todo: a nuestras relaciones, a nuestro trabajo y a todo el mundo en su conjunto.

Este tema es muy complejo para explicarlo en un solo artículo, por eso prefiero dejarlo aquí. Basta con entender que todo está conectado, que todo lo que existe tiene una íntima relación, y que a partir de esta información se pueden trabajar las relaciones y nuestras creencias, no solo para cambiarlas, sino para  conocernos mejor. En el próximo artículo hablaremos más sobre este tema e incluso haremos una práctica, para que así os hagáis una idea de como funciona este complejo tema.

 

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