No eres la charla que oyes en tu cabeza…

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Tal y como dijo Krishamurti, «tú no eres la charla que oyes en tu cabeza, sino quien la escucha». Es algo muy diferente.
Como ocurre en todos nosotros, existe una voz que ante cualquier situación que se presenta, grita con callada autoridad: «tú no puedes» o bien, «no lo vas a conseguir». También tiene una afirmación muy utilizada y es la de: «no es fácil» Sí, esa la usa frecuentemente. O la de:»no estás a la altura» o, «no eres lo bastante buena como para…» En fin, ya sabéis de qué hablo.
La cuestión es que esa «vocecita» acabamos por creérnosla, aunque en realidad no es nada: Es la narración del ego. ¿Y qué es el ego? Os preguntaréis. Se habla mucho de él, pero existen muchas definiciones al respecto. Pues el ego es el pensamiento que te dice que eres una persona separada del resto, con limitaciones, con carencias, única, aunque eso sí, especial, (no creas que el ego te va a quitar ese «especialismo» que tanto nos gusta), y que trata de definirnos por lo que logramos, que determina nuestra valía por la cantidad de éxitos y conquistas que conseguimos durante toda nuestra vida. La verdad es que antes creía a esa voz en mis pensamientos que me hablaba con continuas comparaciones, que siempre me estaba poniendo a prueba. Menos mal que ha llegado a mí una nueva filosofía que ha conseguido quitarme un gran peso de encima. A mí, particularmente, me ha servido de gran ayuda.
La cuestión es que esta nueva forma de pensar me desidentifica con esa charla que siempre está en nuestra cabeza, que no dice de mí más que mi color de pelo. Por eso, la primera pregunta que nos deberíamos hacer sería: ¿Quién crees que eres?
Si crees que eres solo un cuerpo, con una personalidad concreta, con una vida específica y con unas circunstancias fortuitas que te vapulean constantemente, esta nueva forma de pensar no es para ti.
Si por el contrario piensas que eres algo más que un producto de la casualidad, aunque realmente no sabes muy bien qué, ya tenemos algo con lo que trabajar. En fin… al menos ¡Ya sabemos lo que NO somos! Puede que estemos algo desviados del camino, por eso ha llegado el momento de corregir el rumbo. ¿Te sumas?

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